domingo, 21 de abril de 2013

El tamaño si que importa.

El tamaño sí importa. Lo que no quiere decir que  las cosas de tamaño pequeño sean menos importantes que las de tamaño grande, todas son importantes cada una en su parcela.

¿Cuál es el tamaño medio de un pene? 

Un estudio de la Asociación Española de Andrología establecía la longitud media del pene en erección en 13,58 centímetros, con un diámetro de 3,82 cm. La medición procede de un estudio realizado con 582 varones españoles de raza caucásica y de edades comprendidas entre los 22 y los 75 años.
El tamaño sí importa

«El 80% de la población masculina se encuentra entre los 10 y los 16 cms, como promedio», afirma Antonio Bolinches, psicólogo clínico, sexólogo y miembro de la juntadirectiva de la Federación Española de Sociedades de Sexología.

En cuanto al crecimiento según la edad, existen mediciones realizadas en diferentes estudios, pero «el nivel de desarrollo de cada chico es diferente y no considero que sea adecuado proporcionar esas cifras, porque los menores son muy sensibles al respecto, pueden preocuparse obsesivamente y sin necesidad por si coinciden o no», dice Francisca Molero, codirectora del Instituto de Sexología de Barcelona.

«El tamaño del pene sigue siendo el mito por excelencia», asegura. 

El mío es muy pequeño... El «síndrome del vestuario»

El «síndrome del vestuario» es la falsa percepción que algunos hombres tienen sobre el tamaño de sus genitales al compararlos con los de otros varones. Puede que su pene sea perfectamente estándar, incluso superior a la media, y capaz de satisfacer a cualquier mujer, pero sufren una dismorfia corporal que les hace sentirse inferiores. Algunos incluso se someten a cirugía de alargamiento, más solicitada de lo que pueda parecer.

«La autoafirmación masculina se ha basado siempre en la potencia y en el tamaño. Muchos hombres no tienen el pene pequeño, sino la vivencia desproporcionada de que así es. Forma parte de la cultura falocrática que vivimos», afirma Bolinches.

El especialista, autor de «Sexo sabio», entre otros libros, también apunta que hay penes que en relajación pueden parecer más pequeños que otros, pero que en una erección triplican su tamaño, mientras que otros más «vistosos» solo ganan un par de centímetros cuando entran en acción.

Micropenes y miembros descomunales 
Se denomina micropene a aquellos inferiores a los 6 cm de longitud (cuando se está excitado). Sin embargo, a los expertos no les gustan las mediciones demasiado precisas, porque pueden suscitar complejos completamente evitables.

Bolinches señala que algunos hombres dotados en exceso tienen que utilizar una especie de arandela o tope, como si fuera una muñequera, en su miembro para no lesionar a su pareja durante la penetración.

Hay que tener en cuenta que la profundidad de la vagina ronda los 14 cm, así que algo colosal también puede ser un problema. Sin embargo, Molero, sexóloga y ginecóloga, recuerda que la vagina «es un músculo que se adapta a cualquier tamaño, incluso a algo excesivamente grande.

Muchas veces depende del número de veces que se haya realizado esa actividad, pero hay que tener en cuenta que cada acoplamiento sexual es diferente y la experiencia y las sensaciones varían de unas personas a otras».

¿Nariz y manos grandes, pene grande? 

Durante el siglo XIX se hicieron una serie de intentos para relacionar rasgos físicos. Uno de los más famosos ponía en conexión el tamaño de la nariz con el del pene. Algunas creencias populares dicen que hay que fijarse en las manos o en los pies para saber si su dueño lo tiene en proporción.


Pero en realidad los referentes antropofórmicos «no existen. Nada nos da pistas, ni siquiera la envergadura global», dice el sexólogo.

Es un secreto bien guardado. Sin embargo, la revista Asian Journal Andrology publicó hace un par de años un estudio realizado por un equipo de urólogos de Seúl que decía que cuanto más parecida es la altura de los dedos de la mano derecha anular e índice, más largo es el falo de su dueño.

Una espina en el pene 

Una investigación del Instituto Médico Howard Hughes y de la Universidad de Stanford en California publicada en la revista Nature apunta que la pérdida de ciertos fragmentos de ADN durante la evolución puede ser la razón de que, por ejemplo, los hombres carezcan de «huesecillo» en el pene, las espinas de queratina que caracterizan a muchos otros mamíferos, desde los macacos a los ratones.


La eliminación de la espina del pene aumenta la duración de las relaciones sexuales en comparación con los animales y, es de suponer, también permite que éstas sean más agradables.

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