Alea iacta est: (Alea jacta est)
La suerte está echada. Se utiliza cuando después de dudar mucho se toma una decisión arriesgada.
Frente al río Rubicón, límite entre Italia y La Galia, después de haber conquistado esta última se encontraba Julio Cesar cuando mencionó esta célebre frase. Sabía que cruzando el río con su ejército daba comienzo a la guerra civil en Roma contra Pompeyo y la autoridad del senado. Era un punto de no retorno, la suerte estaba echada.
El río Rubicón era tan importante en aquella época porque prohibía, mediante una ley, cruzar el río a cualquier general romano al frente de su ejército. Era considerado una especie de línea divisoria entre la provincia romana conocida como la Galia Cisalpina, situada hacia el norte y el resto de Italia hacia el sur.
La ley se había promulgado para proteger a la República frente a cualquier amenaza militar interna, por lo que Julio César, allá por el año 49 a C. sabía que al cruzarlo e infringir la ley, el conflicto armado sería inevitable. Para ello Julio César contaba con un importante ejército fiel con el que había conquistado la Galia y con su apoyo pretendía marchar contra Roma para convertirse después en emperador.
