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jueves, 15 de noviembre de 2018

Recordando tiempos de reutilizar-reciclar.

Hola a todos. Aunque no creo que las generaciones más jóvenes reprochen a los mayores el no haber tenido una conciencia medioambiental, en este relato (compartido de internet) se trata de recordar que quizá, en tiempos pasados, se generaban menos residuos y los que se generaban se reciclaban mejor. Aunque  la introducción para dar pie a esta reflexión no sea la más acertada...


SE METIERON CON LA GENERACIÓN EQUIVOCADA
En la fila del supermercado, la cajera le dice a un señor mayor que debería traer su propia bolsa, ya que las bolsas de plástico no son buenas para el medio ambiente.



El señor pide disculpas y explica: "Es que no había esta moda verde en mis tiempos."

La empleada le contestó: "Ese es ahora nuestro problema. Su generación no puso suficiente cuidado en conservar el medio ambiente."

Tiene razón, le dice el señor: nuestra generación no tenía esa moda verde en esos tiempos:

- En aquel entonces, las botellas de leche, de refrescos y las de cerveza se devolvían, en la tienda y las enviaba de nuevo al fabricante para ser lavadas y esterilizadas antes de llenarlas de nuevo, de manera que se podían usar las mismas botellas una y otra vez. Así, realmente las reciclaban.

- Subíamos las escaleras, porque no había escaleras eléctricas en cada comercio ni oficina, así se conservaba energía eléctrica.


- Íbamos caminando a los negocios en lugar de ir en coches de 300 caballos de fuerza cada vez que necesitábamos recorrer 1 milla.

- Por entonces, lavábamos los pañales de los bebés porque no había desechables.

- Secábamos la ropa en la soga, no en secadoras que funcionan con energía eléctrica. La energía solar y la eólica secaban verdaderamente nuestra ropa.

- Entonces teníamos una televisión o radio, en casa, no un televisor en cada habitación.

- En la cocina, molíamos en mortero y batíamos a mano, porque no había máquinas eléctricas que lo hiciesen por nosotros.



- Cuando empaquetábamos algo frágil para enviarlo por correo, usábamos periódicos viejos arrugados para protegerlo, no plástico de burbujas.

- En esos tiempos no usábamos podadora eléctrica para cortar el césped; usábamos una podadora que funcionaba a músculo.

- Hacíamos ejercicio trabajando, así que no necesitábamos ir a un gimnasio para correr sobre caminadoras mecánicas que funcionan con electricidad.

- Bebíamos directamente de la llave o en vaso de cristal cuando teníamos sed, en lugar de usar vasitos o botellas de plástico cada vez que teníamos que tomar agua.

- Cambiábamos las navajas de afeitar en vez de tirar a la basura todo el rastrillo sólo porque la hoja perdió su filo.

- En aquellos tiempos, los chicos iban en sus bicicletas a la escuela o caminando, en lugar de usar a su mamá o papá como taxista.

- Teníamos un enchufe en cada habitación, no varios multicontactos para alimentar una docena de artefactos.

-Y no necesitábamos un aparato electrónico para recibir señales desde satélites situados a miles de kilómetros de distancia en el espacio para encontrar la pizzería más cercana.

- Usábamos teléfonos fijos y sólo había uno cada diez casas, hoy Uds. tienen 10 por cada casa, y cuando los desechan las baterías contaminan la tierra y miles de litros de agua.

- Así que me parece lógico que la actual generación se queje continuamente de lo IRRESPONSABLES que éramos los ahora viejos por no tener esta moda verde en nuestros tiempos.

No dejes de enviarle esto a otra persona “mayor” que esté harto de recibir lecciones de ecología de cualquier "sabelotodo” de esta nueva generación.

domingo, 6 de marzo de 2016

La abuela y el nieto.

Rosa vivía en un cuarto con una pequeña ventana que abría cada día a las 10 am. El balcón de su  departamento estaba lleno de maceteros con flores, sin embargo, últimamente se estaban secando y muriendo. Esa era una de las señales que alertaba a Miguel, Juan y Armando sobre la inestabilidad de su madre. A los 86 años, si no podía cuidar de unas flores, menos podría cuidarse a sí misma, pensaban ellos. Los hijos hablaban constantemente sobre qué hacer con ella. Ninguno la quería acoger, pero sabían que tenían que hacer algo pronto. Lucas, el hijo de Juan, siempre intentaba convencer a su padre de recibirla. Nunca obtuvo una respuesta clara, excepto cuando se le dio la tarea más importante.

A Lucas se le ordenó llevarla a un asilo ubicado en el centro de la ciudad. Él ya tenía 18 años y podía manejar el coche o pedirse un taxi para hacer el traslado. Además, los hermanos pensaron que como su madre adoraba al joven, estaría todo bien. Ellos dieron la misma excusa para no ir: trabajo. Pero cuando Lucas le preguntó a su padre por qué no lo hacían un fin de semana, éste le respondió que había que hacerlo lo antes posible. Nada más que eso. Ningún comentario sobre su estado de salud ni sobre lo que ella pensaba de la mudanza.

El joven estaba de vacaciones, así que fue en bus a la casa de su abuela. Ella lo recibió con un sándwich y un vaso de bebida. Se quedaron en la terraza y el niño vio que las flores que antes estaban secándose, habían vuelto a ponerse verdes y frescas. Les pasó la mano por los pétalos, entonces Rosa le dijo: “Las he regado ahora que me dijeron que me cambiarían de lugar. Pensé que les costaría acostumbrarse a una habitación cerrada, así que les he dado mucho para beber”. Lo dijo con tono triste y Lucas bajó la mirada. Terminó su sándwich y luego comenzó a bajar las cosas mientras su abuela se preocupaba de mantenerle abierta la puerta del ascensor para que no le estorbara.

En el taxi estuvieron callados. Rosa miraba por la ventana y Lucas alternaba su vista. Las calles, el taxímetro, su abuela: ese era el recorrido que hacían sus ojos. A medida que avanzaban, las calles se iban poniendo ruidosas y los edificios crecían en altitud. El joven pensó que a su abuela no le gustaría mucho su nueva casa. Quiso preguntárselo, pero luego entendió que eso podría herirla. No había nada qué hacer, ella haría lo que sus hijos decidieran. Una vez que llegaron al destino, Lucas se bajó rápido y llevó a su abuela adentro. Llegaron a la pieza que tenía su nombre en la puerta. Ambos se miraron y Rosa entró primero.

Ella fue hacia una ventana que había, la trató de abrir pero los engranajes estaban oxidados y Lucas tuvo que ir a ayudarla. Pusieron los adornos que llevaban y ubicaron la ropa en el clóset. La mujer dejó sus plantas a los pies de la cama. Pegó una cruz en el respaldo y se quedó largo tiempo sentada sin hablar mientras su nieto terminaba de ordenar las maletas. Cuando hubo terminado y éste se acercó para despedirse, lo besó en la mejilla y le dijo: “Ven a visitarme, eres lo único que me queda. No quiero perderte”. Lucas la miró, triste, sabía a lo que se refería. Le había quedado claro por cómo su padre le dio la orden y por la actitud de sus tíos.

Llegó a su casa de noche. A su abuela le dejó una pulsera que había comprado hace pocos meses en la playa. Tenía un diente de tiburón atado a ella y eso la sorprendió. Le dijo que era un regalo para que se acordara de él, que trataría de visitarla lo más posible y que le conseguiría un teléfono para que pudieran hablar seguido. Estaba decidido a ser su compañía constante, cumpliría su promesa para que no se sintiera sola. Tampoco le diría nada a su padre ni a sus tíos. Pensó que ellos irían entendiendo de a poco, a medida que se dieran cuenta de su ausencia. Y si no, así tendría que ser.

Lucas se percató de que había aprendido mucho en un sólo día. Dos cosas importantes en las que ponía su máximo esfuerzo por grabarse en la mente. La primera era que amaba de todo corazón a su abuela. La segunda, que lo que más deseaba en el mundo era no parecerse a su padre.


miércoles, 2 de marzo de 2016

Momentos felices.

La cama de los padres

Tiene un imán y acá para mí (nadie me convence de lo contrario) tiene una magia, somnífero, un polvo misterioso de amor impregnado en las almohadas, que hace que los niños se duerman inmediatamente y que la peor de las pesadillas, el más tembloroso Terror Nocturno, huya a siete pies.

En la cama de los padres, el último refugio de los miedos, la paz es absoluta y total.

Ahí llegan, llevados por padres agotados y perdedores, o por su propio pie, todos sudados y asustados, pajaritos a volar de noche a caminar por los pasillos de la casa, hasta que lleguen al lugar de los lugares. Dos colos con sábanas suaves y el olor de los progenitores. Caen como moscas a dormir tranquilos.

Los padres fingen que les importa, a la mañana siguiente: " fuiste para nuestra cama otra vez! Cuando es que aprenderás a superar los miedos y a dormir solo? Tienes que crecer!".

Pero ni miran a los ojos de los hijos cuando dicen estas cosas, con miedo de que descubran que en ese breve regreso al nido, a la cuna inicial, los padres se llenan de amor y ternura y también ellos se escudan en sus inquietudes.

Un cuello caliente. Una manita gordita en nuestro pelo. Un pie de regreso a la costilla de la madre. La respiración tranquila en la funda compartida.
El deseo secreto de que el nido quede así para siempre y que la mañana tarde mucho en llegar.

Que el polvo misterioso de amor de las almohadas preserva para siempre estas excursiones nocturnas de mimo que no son más que un inteligente presagio, de una nostalgia inmensa, de los mejores días de esta vida!

Rita Hierro Rodríguez.
Visto en: google+


martes, 16 de febrero de 2016

6 Relatos cortos y breves.

A veces lo bueno, si breve, dos veces bueno.

1- Cuando avientas a un bebé en el aire y se ríe es porque sabe que lo atraparás de nuevo. Eso es confianza.

2- Cada noche nos vamos a dormir, sin la seguridad de que estaremos vivos a la mañana siguiente, y sin embargo ponemos la alarma para levantarnos. Eso es esperanza.

3- Hacemos grandes planes para mañana a pesar que no conocemos el futuro en lo absoluto. Eso es seguridad.

4- Un día los hombres del pueblo decidieron rezar para pedir que lloviera. El día del rezo toda la gente se reunió pero solo un niño apareció con el paraguas. Eso es fe.

5- Vemos el sufrimiento en el mundo y a pesar de ello nos casamos y tenemos hijos. Eso es amor.

6- Había un anciano con la siguiente leyenda escrita en su camiseta: "No tengo 70 años, tengo 16 con 54 años de experiencia" Eso es actitud.

Vive con confianza, esperanza, seguridad, amor y actitud


lunes, 14 de diciembre de 2015

Un relato de corazón.

EL CORAZÓN Y LA BOTELLA
Había una vez una niña, como cualquier otra niña; tenía la cabeza llena de curiosidad por todas las maravillas del mundo, llena de imaginaciones sobre las estrellas, llena de asombro por el mar; y todas estas curiosidades las compartía con alguien especial, un adulto que se encontraba en su vida que era muuuuy especial; le fascinaba encontrar cosas nuevas, hasta el día que encontró un sillón vacío, aquel sillón que ocupaba ese alguien especial.

Entonces se sintió insegura y pensó que debía poner su corazón a salvo.  Al menos por un tiempo.  Así que lo metió en una botella y se la colgó del cuello.
Con esto las cosas parecieron mejorar.  Pero la verdad es que ya nada era igual.  Se olvidó de las estrellas y ya no se fijaba en el mar.
Ya no tenía curiosidad por las maravillas del mundo y no prestaba mucha atención a nada, excepto a lo pesada e incómoda que se había vuelto la botella.  Pero al menos su corazón estaba a salvo.
Los años pasaron.

Nunca se le habría ocurrido qué hacer si no hubiera encontrado a una pequeña que todavía sentía mucha curiosidad por el mundo, una pequeña que le preguntó si los elefantes podían vivir bajo el mar.  Antes hubiera sabido responderle a la pequeña.  Pero ahora no.  Le hacía falta su corazón.
Y en ese preciso momento decidió sacarlo de la botella.  Pero no sabía como hacerlo; ya no se acordaba.  Nada funcionaba.  La botella no podía romperse; solo rebotó y rodó ….
justo hacia el mar.
Ahí la pequeña que todavía sentía curiosidad por el mundo, tuvo una idea que podría funcionar.  Y resultó ….. que sí.
El corazón regresó a su lugar ……… Y el sillón ya no estuvo tan vacío.
Aunque la botella sí.
OLIVER JEFFERS


Oliver Jeffers (Hedland Port, Australia, 1977).
Fue criado en Belfast, Irlanda del Norte. Se dio a conocer como artista contemporáneo joven con varias exposiciones en Belfast entre 1995 y 1998. En esta época, Oliver también comenzó a ilustrar cubiertas de libros para las casas editoriales locales. Entre los años 1999 y 2000, Jeffers viajó a través de América y de Australia, y se estableció en Sydney un tiempo para trabajar como ilustrador y pintor freelance. Volvió de su largo viaje en 2000 para acabar su grado en la Universidad de Ulster. En 2004, su libro Cómo atrapar una estrella fue publicado por los libros de Harper Collins Children's. Tras el éxito internacional de este título, Oliver hizo Perdido y encontrado, que fue un éxito más de ventas y aclamado por la crítica; este libro ganó el Premio de Oro para Libros Infantiles de Nestlé en 2005.
Fondo de Cultura Económica ha editado Cómo atrapar una estrella (2005), Perdido y encontrado (2005), El increíble niño comelibros (2007), De vuelta a casa (2008), El misterioso caso del oso (2008), Había una vez un niño... (caja con tres libros, 2009), El corazón y la botella (2010),Arriba y abajo (2011), Atrapados (2012) y Este alce es mío (2013).                (Fuente: fcede.es)

Oliver Jeffers.

lunes, 5 de octubre de 2015

La tecnología avanza muy deprisa.

En pocos años, la sociedad ha experimentado avances vertiginosos, en todos los sentidos...

Una tarde un nieto charlaba con su abuelo sobre los acontecimientos actuales.
Entonces, de repente, él preguntó:
-¿Qué edad tienes abuelo?

El abuelo respondió:
-Bueno, déjame pensar un momento... Nací antes de la televisión, las vacunas contra la polio, las comidas congeladas, la fotocopiadora, los lentes de contacto y la píldora anticonceptiva. No existían los radares, las tarjetas de crédito, el rayo láser ni los patines en línea.
No se había inventado el aire acondicionado, el lavavajilla, las secadoras (las prendas se ponían simplemente a secar al aire fresco). El hombre todavía no había llegado a la Luna y no existían los aviones de propulsión a chorro para pasajeros. Tu abuela y yo nos casamos y después vivimos juntos y en cada familia había un papá y una mamá. "Gay" era una palabra respetable en inglés que significaba una persona contenta, alegre y divertida, no homosexual. De lesbianas, nunca habíamos oído hablar y los muchachos no usaban aros.
...Nací antes de la computadora, las dobles carreras universitarias y las terapias de grupo.
La gente no se analizaba, salvo que el médico les ordenara un examen de sangre o de orina.
Hasta que cumplí 25 años, llamé a cada policía y a cada hombre "señor" y a cada mujer "señora" o "señorita". 
...Nuestras vidas estaban gobernadas por Los 10 Mandamientos, el buen juicio y el sentido común. Nos enseñaron a diferenciar entre el bien y el mal y a ser responsables de nuestros actos.
...Creíamos que la comida rápida era lo que la gente comía cuando estaba apurada.
Tener una relación significativa era llevarse bien con primos y amigos. Tiempo compartido siginificaba que la familia compartía unas vacaciones, no un condominio. No se conocían los teléfonos inalámbricos y mucho menos los celulares.
...Nunca habíamos oído hablar sobre la música estereofónica, las radios FM, cassettes, CD's, CVD's, máquinas de escribir eléctricas, calculadoras (ni siquiera mecánicas, menos aún las portátiles).
"Notebook" era una libreta para anotaciones. "Sale" se decía cuando alguien salía.
...A los relojes se les daba cuerda cada día. No existía nada digital, ni los relojes ni los indicadores con numeritos luminosos en los artefactos del hogar, ni en las máquinas. Hablando de máquinas, no existían los cajeros automáticos, los hornos microondas ni las radio-reloj-despertador. Para no hablar de los video-cassettes, ni las filmadoras de video.
...Las fotos no se veían al instante y en colores. Había sólo en blanco y negro y su revelación y copiado demoraba más de 3 días. Las de colores no existían. Si en algo decía "Made in Japan" se lo consideraba de mala calidad y no existía "Made in Korea", ni "Made in Taiwan", ni "Made in Thailand", ni mucho menos "Made in China".
...No se había oído hablar de "Pizza Hut" o "McDonald's", del café instantáneo, ni de los endulzantes artificiales. Había tiendas donde se compraban cosas por 5 y 10 centavos.
Los helados, los pasajes de colectivo y las gaseosas: todo costaba 10 centavos. Se podía comprar un coche nuevo por menos de 1.000 dólares,... pero ¿quién los tenía?
En mi tiempo, "hierba" era algo que se cortaba y no se fumaba; "coca" era una gaseosa. "Chip" significaba un pedazo de madera, "hardware" era la ferretería y el "software" no existía. Fuimos la última generación que creyó que una señora necesitaba un marido para tener un hijo.

-Ahora dime, ¿cuántos años crees que tengo?
...Y... abuelo.. ¡ Más de 200 ! contestó el nieto.
... No, querido ¡ sólamente 57!

sábado, 1 de agosto de 2015

La paciencia, la madre de la ciencia.

A veces resulta difícil mantener la calma y no enojarse, pero mantener una actitud positiva ante los problemas es imprescindible para encontrar una buena solución...

El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acababa de finalizar un duro primer día de trabajo. Su cortadora eléctrica se dañó y lo hizo perder una hora de trabajo y luego su antiguo camión se negó a arrancar.

Mientras lo llevaba a casa en mi coche, permaneció en silencio. Una vez que llegamos, me invitó a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos. Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación.

Su bronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa.

Posteriormente me acompañó hasta mi automóvil. Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunté acerca de lo que lo había visto hacer un rato antes.
“Oh, ese es mi árbol de problemas”, contestó.

Sé que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo otra vez. Lo divertido es, añadió sonriendo, que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior…

miércoles, 7 de enero de 2015

Un jardín muy feliz.

La búsqueda de nuestra identidad es algo que nos puede llevar toda la vida, o no. Encontrar nuestro hueco, nuestro lugar y echar raíces puede ser complicado, o no. Todo depende del tiempo que tardemos en conocernos...

Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol
profundamente triste. El pobre tenía un problema: No sabía quién era.
Lo que le faltaba era concentración, le decía el manzano:


- Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves qué fácil es?
- No lo escuches, exigía el rosal, es más sencillo tener rosas y ¿Ves qué bellas son?.

Y el árbol desesperado intentaba todo lo que le sugerían y, como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.
Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:

- No te preocupes, tu problema no es tan grave. Es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: no dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas... sé tú mismo, conócete y, para lograrlo, escucha tu voz interior. - Y dicho esto, el búho desapareció.
- ¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...? ¿Conocerme...? , se preguntaba el árbol desesperado, cuando, de pronto, comprendió...

Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:
Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble y tu destino es crecer grande y majestuoso, dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una misión: cúmplela.
Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.

Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.
Yo me pregunto al ver a mi alrededor...

- ¿Cuántos serán robles que no se permiten a sí mismos crecer?
- ¿Cuántos serán rosales que, por miedo al reto, sólo dan espinas?
- ¿Cuántos naranjos que no saben florecer?

En la vida, todos tenemos un destino que cumplir, un espacio que llenar...
No permitamos que nada ni nadie nos impida conocer y compartir la maravillosa esencia de nuestro ser. Démonos ese regalo a nosotros mismos y también a quienes amamos.

Visto en: google+

sábado, 27 de diciembre de 2014

De un padre a un hijo.

Querido hijo….
El día que me veas mayor y ya no sea igual que antes: Ten paciencia. Cuando comiendo me ensucie, cuando me cueste vestirme: Ten paciencia. Recuerda las horas que pasé enseñándotelo.
Si repito las mismas cosas, mil y una veces, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeño te expliqué mil y una veces el mismo cuento para dormirte.
Imagen: bebeymas.com

No te molestes cuando me cueste bañarme. Recuerda las mil y una excusas que tenías cuando eras niño para no hacerlo.

Cuando en algún momento pierda el hilo de mi conversación, dame tiempo. Seguramente lo más importante no era lo que te decía sino estar contigo y que me escucharas.
Si alguna vez no quiero comer, no me fuerces. Conozco bien cuando lo necesito y cuando no.
Cuando mis piernas estén cansadas y no me dejen caminar, dame tu mano amiga. Como yo lo hice cuando tú dabas los primeros pasos.

Y cuando llegue a decirte que ya es hora de irme de esta vida, no te enfades. Algún día entenderás que esto no tiene nada que ver contigo, ni con tu amor ni con el mío. Simplemente que ya entregué todo lo que la vida esperaba de mí.
Algún día descubrirás que pese a mis errores siempre quise lo mejor para ti y que intenté preparar el camino que tú debías seguir.
No te sientas triste o enfadado o impotente por verme de esta manera. Simplemente acompáñame e intenta comprenderme como yo lo hice cuando tú empezaste a vivir. Ahora te toca acompañarme en mi difícil caminar. Ayúdame a terminar este camino con amor y paciencia. Yo te pagaré con mi sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido.


sábado, 13 de diciembre de 2014

El burro y el campesino.


Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo.
El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer.
Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas,vamos, que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo.
Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo.
El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente. Luego, para sorpresa de todos, se calmó después de unas cuantas paladas de tierra.
El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio… con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: Se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra.
Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando…
La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra… el truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba.


Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Sembrando esperanza y educación.

Pequeña reflexión sobre la educación, tal vez la parte más importante para vivir en sociedad.

Un hombre tomaba cada día el autobús para ir al trabajo. Una parada después, una anciana subía al autobús y se sentaba al lado de la ventana. La anciana abría una bolsa y durante todo el trayecto, iba tirando algo por la ventana. Siempre hacía lo mismo y un día, intrigado, el hombre le preguntó qué era lo que tiraba por la ventana.


- ¡Son semillas! – le dijo la anciana.
- ¿Semillas? ¿Semillas de qué?
- De flores, es que miro afuera y está todo vacío… Me gustaría poder viajar viendo flores durante todo el camino. ¿Verdad  que sería bonito?
- Pero las semillas caen encima del asfalto, las aplastan los coches, se las comen los pájaros… ¿Cree que sus semillas germinarán al lado del camino?
- Seguro que sí. Aunque algunas se pierdan, algunas acabarán en la cuneta y, con el tiempo, brotarán.
- Pero… Tardarán en crecer, necesitan agua…
- Yo hago lo que puedo hacer. ¡Ya vendrán los días de lluvia!
La anciana siguió con su trabajo…
Y el hombre bajó del autobús para ir a trabajar, pensando que la anciana había perdido un poco la cabeza.

Unos meses después… yendo al trabajo, el hombre, al mirar por la ventana, vio todo el camino lleno de flores… ¡Todo lo que veía era un colorido y florido paisaje! Se acordó de la anciana, pero hacía días que no la había visto. Preguntó al conductor:
- ¿Qué hay de la anciana de las semillas?
- Pues, ya hace un mes que murió.

El hombre volvió a su asiento y siguió mirando el paisaje
- “Las flores han brotado, se dijo, pero ¿de qué le ha servido su trabajo?. No ha podido ver su obra”.
De repente, oyó la risa de una niña pequeña que señalaba entusiasmada las flores…
¡Mira papá! ¡Mira cuantas flores!

¿Verdad que no hace falta explicar mucho el sentido de esta historia?
La anciana de nuestra historia había hecho su trabajo y dejó su herencia a todos los que la pudieran recibir, a todos los que pudieran contemplarla y ser más felices.
Dicen que aquel hombre, desde aquel día, hace el viaje de casa al trabajo con una bolsa de semillas.

Está reflexión está dedicada a todos aquellos padres, maestros, educadores, profesionales de la enseñanza, que, hoy, más que nunca, no pueden ver cómo crecen las semillas plantadas, las esperanzas sembradas en el corazón.

Porque… Educar es enseñar caminos.

viernes, 31 de octubre de 2014

Reflexiones dese el hospital.

Dos hombres, ambos  enfermos , ocupaban la misma habitación en el hospital.
Uno se le permitía sentarse en su cama por una
hora cada tarde para ayudar a drenar el líquido de
sus pulmones .
Su cama daba a la única ventana de la habitación .
El otro hombre tenía que estar todo el tiempo en el plano de
su espalda.
Los hombres hablaron durante horas y horas .
Hablaban de sus mujeres y sus familias, su hogares , sus trabajos, su participación en la servicio militar, donde habían estado en vacaciones...

Todas las tardes, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver fuera de la ventana .
El hombre de la otra cama empezó a desear los períodos de un hora en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades y colores del mundo exterior .

La ventana daba a un parque con un precioso lago . Patos y cisnes jugaban en el agua , mientras que los niños hacían sus cometas . Los jóvenes enamorados paseaban de la mano entre flores de todos los colores y una buena vista del horizonte de la ciudad podía verse
en la distancia.
A medida que el hombre de la ventana describía todo esto con
detalles exquisitos , el hombre al otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la pintoresca escena.

Una tarde calurosa , el hombre de la ventana describe un desfile que estaba pasando .
Aunque el otro hombre no podía oír a la banda - podía ver con el ojo de su mente como el hombre de la ventana representada con
palabras descriptivas .
Días , semanas y meses pasados . Una mañana , la enfermera de día entró con el agua para sus cuartos de baño sólo para encontrar el cuerpo sin vida del hombre de la ventana , que había muerto
pacíficamente mientras dormía .

Ella se entristeció y llamó al asistente del hospital para llevarse el cuerpo.
Tan pronto como le pareció apropiado , el otro hombre preguntó si podía ser trasladado junto a la ventana.
La enfermera estaba feliz de hacer el cambio , y después de asegurarse de que estaba cómodo , salió él solo 
Lentamente, dolorosamente , se apoyó en un codo para lanzar su primera mirada en el mundo real que había afuera.
Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana
además de la cama . Daba a una pared en blanco.
El hombre preguntó a la enfermera qué podría tener motivado a su compañero fallecido, para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana .

La enfermera respondió que el hombre era ciego y ni siquiera podía ver la pared.

viernes, 29 de agosto de 2014

El valor de las personas.


En una clase de enseñanza, un profesor enseña un billete de 500€ a sus alumnos y les dice: “¿A quién le gustaría tener este billete?” todos los alumnos levantan la mano.
Él arruga el billete y les pregunta de nuevo: “Ahora, ¿quién lo quiere?” Las manos suben de nuevo.
Él lanza el billete arrugado en el suelo, lo pisa y vuelve a preguntar: “¿Aún lo quieren? “
Los alumnos responden que sí y levantan la mano.
Entonces los miró y les dijo:
"Amigos míos, ustedes han aprendido una lección muy importante el día de hoy: Aunque he arrugado el billete, lo he tirado y lo he pisoteado ustedes quieren todavía el billete, porque su valor no ha cambiado, sigue con un valor de 500€.

Muchas veces en la vida, te ofenden, personas te rechazan y los acontecimientos te sacuden. Sientes que ya no vales nada, pero TU VALOR no cambiará NUNCA para la gente que realmente te quiere. Incluso en los días en que estés en tu peor momento, TU VALOR SIGUE SIENDO LO MISMO”. Los alumnos aplaudieron emocionados…

No dudes nunca de tu valor… Siempre valdrás mucho para las personas que te quieren. NUNCA pero NUNCA valdrás menos, aunque así lo sientas.


miércoles, 23 de julio de 2014

No es más rico el que más tiene.

Yo soy de pueblo y evidentemente no lo cambio por la ciudad. Sin embargo cada vez hay más pueblos que quieren parecer ciudades. Es una lástima.
Aquí va la reflexión de un niño de ciudad muy observador...

PAPA QUE SIGNIFICA SER POBRE????????????
Un padre económicamente acomodado, queriendo que su hijo supiera lo que es ser pobre, lo llevó para que pasara un par de días en el monte con una familia campesina. Pasaron tres días y dos noches en su vivienda del campo.
En el automóvil, retornando a la ciudad, el padre preguntó a su hijo:
- ¿Qué te pareció la experiencia?..
- Buena - contestó el hijo con la mirada puesta a la distancia.
- Y... ¿qué aprendiste? - insistió el padre.
El hijo contestó:
1.- Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro.
2.- Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín... y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos.
3.- Que nosotros importamos linternas del Oriente para alumbrar nuestro jardín...mientras que ellos se alumbran con las estrellas, la luna y velas sobre la mesa.
4.- Nuestro patio llega hasta la cerca.y el de ellos llega al horizonte.
5.- Que nosotros compramos nuestra comida;...ellos, siembran y cosechan la de ellos.
6.- Nosotros oímos DISCOS... Ellos escuchan una perpetua sinfonía de golondrinas, pericos, ranas, sapos, chicharras y otros animalitos....todo esto a veces dominado por el sonoro canto de un vecino que trabaja su monte.
7.- Nosotros cocinamos en estufa eléctrica... Ellos, todo lo que comen tiene ese sabor del fogón de leña.
8.- Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas.... Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.
9.- Nosotros vivimos conectados al teléfono móvil, al ordenador, al televisor... Ellos, en cambio, están "conectados" a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su familia.
El padre quedó impactado por la profundidad de su hijo...y entonces el hijo terminó:
- Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos!

Cada día estamos más pobres de espíritu y de apreciación por la naturaleza que son las grandes obras del universo. Nos preocupamos por TENER, TENER, TENER y nos olvidamos del SER, SER, SER....

domingo, 29 de junio de 2014

El esfuerzo de los padres.

Reconocer el enorme esfuerzo que nuestros padres hacen por darnos una vida feliz, es un ejercicio que todos deberíamos hacer más a menudo....

Un joven fue a solicitar un puesto importante en una empresa grande. Pasó la entrevista inicial e iba a conocer al director para la entrevista final. El director vio su CV, era excelente. Y le preguntó: "
-¿Recibió alguna beca en la escuela?" el joven respondió "no".
-"¿Fue tu padre quien pagó tus estudios? "
-" Si."-respondió.
-"¿Dónde trabaja tu padre? "
-"Mi padre hace trabajos de herrería."
El director pidió al joven que le mostrara sus manos .
El joven mostró un par de manos suaves y perfectas.
-"¿Alguna vez has ayudado a tu padre en su trabajo? "
-"Nunca, mis padres siempre quisieron que estudiara y leyera más libros. Además, él puede hacer esas tareas mejor que yo.
El director dijo:
-"Tengo una petición: cuando vayas a casa hoy, ve y lava las manos de tu padre, y luego ven a verme mañana por la mañana."
El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era alta.
Cuando regresó a su casa le pidió a su padre que le permitiera lavar sus manos.
Su padre se sintió extraño, feliz pero con sentimientos encontrados y mostró sus manos a su hijo. El joven lavó las manos poco a poco. Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su padre estaban arrugadas y tenían tantas cicatrices. Algunos hematomas eran tan dolorosos que su piel se estremeció cuando él la tocó.
Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de lo que significaban este par de manos que trabajaban todos los días para poder pagar su estudio. Los moretones en las manos eran el precio que tuvo que pagar por su educación, sus actividades de la escuela y su futuro.
Después de limpiar las manos de su padre, el joven se puso en silencio a ordenar y limpiar el taller. Esa noche, padre e hijo hablaron durante un largo tiempo.
A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director.
El director se dio cuenta de las lágrimas en los ojos del joven cuando le preguntó: -"¿Puedes decirme qué has hecho y aprendido ayer en tu casa?"
El joven respondió: -"lavé las manos de mi padre y también terminé de asear y acomodar su taller"
-"Ahora sé lo que es apreciar, reconocer. Sin mis padres, yo no sería quien soy hoy. Al ayudar a mi padre ahora me doy cuenta de lo difícil y duro que es conseguir hacer algo por mi cuenta. He llegado a apreciar la importancia y el valor de ayudar a la familia.
El director dijo: "Esto es lo que yo busco en mi gente. Quiero contratar a una persona que pueda apreciar la ayuda de los demás, una persona que conoce los sufrimientos de los demás para hacer las cosas, y una persona que no ponga el dinero como su única meta en la vida". "Estás contratado".


Un niño que ha sido protegido y habitualmente se le ha dado lo que él quiere, desarrolla una "mentalidad de tengo derecho" y siempre se pone a sí mismo en primer lugar. Ignoraría los esfuerzos de sus padres.
Si somos este tipo de padres protectores ¿realmente estamos demostrando el amor o estamos destruyendo a nuestros hijos?
Puedes dar a tu hijo una casa grande, buena comida, clases de computación, ver en una gran pantalla de televisión. Pero cuando estás lavando el piso o pintando una pared, por favor que también él lo experimente. Después de comer que lave sus platos junto con sus hermanos y hermanas. No es porque no tengas dinero para contratar quien lo haga, es porque quieres amarlos de la manera correcta. No importa cuán rico seas, lo que quieres es que entienda. Un día tu pelo tendrá canas, igual que la madre de ese joven.
Lo más importante es que tu hijo aprenda a apreciar el esfuerzo y tenga la experiencia de la dificultad y aprenda la habilidad de trabajar con los demás para hacer las cosas."

miércoles, 2 de abril de 2014

El profesor pregunta y el alumno responde.

Cuidado con el uso del singular y el plural.


En la facultad de Medicina, el profesor se dirige a un alumno y le pregunta: “¿Cuántos riñones tenemos?” “¡Cuatro!”, responde el alumno. “¿Cuatro?”, replica el profesor, arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos.
“Traiga un fardo de alfalfa, pues tenemos un asno en la sala”, le ordena el profesor a su auxiliar. “
¡Y para mí un cafecito!”, replicó el alumno al auxiliar del maestro.
 El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala.
El alumno era, por cierto, Rene Favaloro (1923- 2000).
Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro: “Usted me preguntó cuántos riñones ‘tenemos’. ‘Tenemos’ cuatro: dos míos y dos suyos. ‘Tenemos’ es una expresión usada para el plural. Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto”. La vida exige mucho más comprensión que conocimiento. A veces, las personas, por tener un poco más de conocimiento o ‘creer’ que lo tienen, se sienten con derecho de subestimar a los demás.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Reflexiones y pensamientos en la red.

Las lecciones que nos ofrece la vida y otras reflexiones acerca de las dietas, miedos y como tomarnos la vida. Además unos consejos sobre como podemos tratar a nuestro corazón de una forma más dinámica para que se mantenga en forma...





domingo, 3 de noviembre de 2013

Pensamientos y reflexiones.

 Pensamientos y reflexiones de internautas, plasmados en imágenes, sobre las distintas actitudes que se pueden adoptar frente a la vida y en la vida...





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