Es sencillo ser feliz, lo difícil es ser sencillo. Muchas gracias por la visita.
miércoles, 14 de septiembre de 2016
Acolchar Huerto o jardín.
A la hora de acondicionar nuestro Huerto se encuentra la opción del acolchado. Este método hace que la tierra sea más eficiente ofreciendo protección a los cultivos.
En esta infografía se muestran los beneficios del acolchado del jardín o Huerto de una manera visual clara y explícita.
Acolchar Huerto o jardín.
A la hora de acondicionar nuestro Huerto se encuentra la opción del acolchado. Este método hace que la tierra sea más eficiente ofreciendo protección a los cultivos.
En esta infografía se muestran los beneficios del acolchado del jardín o Huerto de una manera visual clara y explícita.
sábado, 3 de septiembre de 2016
viernes, 2 de septiembre de 2016
domingo, 28 de agosto de 2016
El reloj astronómico de Praga.
La ciudad de Praga, situada en la República Checa, cuenta con un amplio casco antiguo en el que se pueden ver auténticas maravillas.
Una de ellas bien puede ser el reloj astronómico ubicado junto al ayuntamiento de la Plaza Vieja. Un reloj que cuenta con 600 años de edad y que todavía sigue encandilando a los turistas cuando marca una hora en punto. Todo un acontecimiento en el que el reloj parece convertirse en un escenario teatral donde se representan cada hora del día.
El reloj cuenta con dos enormes esferas, en la de arriba se encuentra el reloj astronómico indicando la hora y la posición del sol, la luna y venus. En esta esfera se señalan 3 tipos de horas diferentes; la europea (en números romanos), la hora bohemia (parte exterior) y la hora babilónica (parte inferior en cifras arábigas)
En la esfera de abajo viene representado un calendario con los signos zodiacales y las actividades agrícolas propias de cada época del año.
Se trata, sin duda, de un reloj muy completo. Lástima que no haya una versión de bolsillo.
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domingo, 21 de agosto de 2016
Helado casero de Vainilla.
INGREDIENTES
290 ml de nata para montar (>35% grasa)
290 ml de leche evaporada
3 yemas de huevo
90 g de azúcar
1 cdta. de extracto de vainilla o las semillas de una vaina
290 ml de nata para montar (>35% grasa)
290 ml de leche evaporada
3 yemas de huevo
90 g de azúcar
1 cdta. de extracto de vainilla o las semillas de una vaina
INSTRUCCIONES
Mezclamos las yemas con la leche, el azúcar y la vainilla, y calentamos suavemente directamente sobre el fuego. La nata se monta y se mezcla después.
Removemos sin parar con unas varillas o cuchara de madera hasta que espese (si tenemos termómetro, esto ocurre a partir de los 72-75º, pero no debemos pasarnos de 85º). Rascaremos el fondo continuamente, pues es donde tiende a cuajar la mezcla con mayor rapidez, como en cualquier natilla. Cuidado con los grumos, si aparece alguno podemos meter luego una batidora de mano.
Tapamos el cazo con plástico de cocina, tocando la superficie para que no forme piel, y dejamos enfriar por completo. Metemos la mezcla en el frigorífico toda una noche, muchos profesionales lo aconsejan para asentar los sabores y que se hidraten las proteínas.
Cuando la mezcla esté bien fría, montamos la nata hasta que esté semidura (cuidado con pasarse y convertirla en mantequilla). Mezclamos la nata semi-montada con movimientos envolventes. Enfriamos de nuevo una media hora.
Ponemos en marcha la heladera (o robot de cocina con esa función) y vertemos la mezcla anterior. Deberá estar lista en 10-15 minutos si la heladera es suficientemente potente.
Rebañamos bien la heladera con una espátula y pasamos el helado blando a un recipiente hermético para meterlo en el congelador a que acabe de endurecer.
Removemos sin parar con unas varillas o cuchara de madera hasta que espese (si tenemos termómetro, esto ocurre a partir de los 72-75º, pero no debemos pasarnos de 85º). Rascaremos el fondo continuamente, pues es donde tiende a cuajar la mezcla con mayor rapidez, como en cualquier natilla. Cuidado con los grumos, si aparece alguno podemos meter luego una batidora de mano.
Tapamos el cazo con plástico de cocina, tocando la superficie para que no forme piel, y dejamos enfriar por completo. Metemos la mezcla en el frigorífico toda una noche, muchos profesionales lo aconsejan para asentar los sabores y que se hidraten las proteínas.
Cuando la mezcla esté bien fría, montamos la nata hasta que esté semidura (cuidado con pasarse y convertirla en mantequilla). Mezclamos la nata semi-montada con movimientos envolventes. Enfriamos de nuevo una media hora.
Ponemos en marcha la heladera (o robot de cocina con esa función) y vertemos la mezcla anterior. Deberá estar lista en 10-15 minutos si la heladera es suficientemente potente.
Rebañamos bien la heladera con una espátula y pasamos el helado blando a un recipiente hermético para meterlo en el congelador a que acabe de endurecer.
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